Evolución del Muro y la Ventana una Herencia Cultural

El carácter estructural de la fachada: La apertura de un hueco obligaba a su pieza superior, el dintel, a soportar la carga del edificio. Esto impedía practicar huecos demasiado anchos, por lo que las aperturas adoptaron formas verticales para aumentar en lo posible la superficie de iluminación.

Disponer los huecos alineados unos encima de otros era necesario, de manera que se facilitase la trasmisión de la carga del edificio por el resto del muro.

Ventanas verticales herencia cultural: Al igual que con el vidrio, y a pesar de no ser ya necesaria, esta composición de fachada con ventanas verticales y regulares ha sobrevivido hasta nuestros días como una herencia cultural.

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Arbotantes y contrafuertes en la catedral de Amiens (Francia).
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Arco de medio punto: Para aumentar el tamaño del vano, en edificios singulares se empleó el arco de medio punto y posteriormente el arco apuntado.

Catedrales góticas: El primer avance en la fachada se produjo en las catedrales góticas, cuando se eliminó el problema de los huecos al despojar de función estructural a la fachada.

Sustitución del tradicional de muro de carga por pilares puntuales desviando la carga de la cubierta mediante arbotantes a unos contrafuertes exteriores. De esa manera la fachada, liberada del peso, podía cerrarse ahora con grandes vidrieras.

La llegada del acero a finales del XIX, y del hormigón armado a principios del XX, terminó definitivamente por liberar a la fachada de su dependencia estructural.

Los arquitectos del Movimiento Moderno exploraron las posibilidades de una fachada libre, popularizando la ventana corrida y los huecos horizontales en lugar de los tradicionales verticales, utilizándolos tanto por adecuarse mejor a la visión de las personas, como para evidenciar su independencia de la estructura.

Casa Farnsworth en Illinois (Estados Unidos).
El último paso conceptual lo da Mies van der Rohe en 1946, al diseñar la Casa Farnsworth, donde la vivienda disuelve definitivamente la fachada, culminándose así el largo proceso evolutivo del hueco.

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La fachada contemporánea se distingue por una composición irregular de huecos que atiende a las necesidades de iluminación interiores, en lugar de estar motivada por consideraciones estructurales. También se está explorando con distintas formas y materiales (plásticos, titanio, textiles)

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Museo Guggenheim en Bilbao (España).

La evolución el muro: No menos importantes son las consecuencias de la aparición de la informática y los ordenadores, que con sus aplicaciones de CAD y su capacidad de cálculo han posibilitado abandonar la clásica concepción plana de la fachada, permitiendo un tratamiento más volumétrico de la misma. Edificios como el Guggenheim de Bilbao son un ejemplo ya clásico de esta nueva revolución.

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En un futuro próximo, es posible que la fachada adopte una nueva funcionalidad como superficie de captación de energías renovables.

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