El príncipe Carlos contra la arquitectura moderna de Richard Rogers

El príncipe Carlos, contra la arquitectura moderna de Richard Rogers

El príncipe de Gales, cuyos gustos arquitectónicos han sido tachados de “reaccionarios”, se ha aliado con una princesa kuwaití y un oligarca letón para defender a escala global el modelo de arquitectura que propugna. Así lo señala el diario The Times, según el cual una modesta fundación benéfica del heredero del trono británico, la llamada Foundation Enterprises, rebautizada ahora PF Urban, ofrecerá un 10 por ciento de sus beneficios a sus inversores kuwaitíes y letones.
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Sus nuevos socios son Valeri Bokon, un banquero y oligarca letón que ha inyectado millones en el Blackpool Football Club, y la jequesa Faida Al-Salem Al-Sabah, de Kuwait, que contribuye al proyecto a través de la compañía inmobiliaria Kuwaiti Jana. 
 
Aunque no se ha divulgado el monto exacto de la inyección de dinero extranjero en la fundación del príncipe de Gales, el periódico señala que se han conseguido por lo menos 600.000 libras (690.000 euros) para el nuevo negocio de Carlos de Inglaterra. Según el periódico, PF Urban funciona ya en Atlanta (Georgia, EEUU) y en Shijia Hutong (China). 
 
El primogénito de Isabel II aboga por la arquitectura tradicional y vernácula frente a los edificios de acero y cristal preferidos por muchos arquitectos de vanguardia. Piers Gough el arquitecto, que ha diseñado algunos edificios posmodernos en los antiguos muelles de Londres, comentando la nueva iniciativa de Carlos de Inglaterra, calificó de “deprimente” que aquél trate de “vender sus tonterías a otros países”.
El Príncipe de Gales ha sido acusado de injerencia antidemocrática en proyectos arquitectónicos que no son de su gusto como el que capitales qataríes había encomendado en Londres al conocido arquitecto británico Richard Rogers, finalmente frustrado, y que está actualmente en los tribunales. 
 
EL DESDÉN del príncipe Carlos hacia la arquitectura moderna ha desembocado en una millonaria disputa jurídica. El año pasado, el heredero al trono británico paralizó la construcción de un moderno edificio en el lujoso barrio londinense de Chelsea y ahora la empresa afectada se ha querellado contra el propietario, procedente del emirato árabe de Qatar. La firma exigió ante un tribunal londinense unos 110 millones de dólares a su anterior socio comercial. 
Los propietarios de la inmobiliaria violaron el contrato al rechazarlos planos de construcción ya acordados tras la intervención del príncipe. Los planos habían sido diseñados por el arquitecto estrella Richard Rogers y eran uno de los proyectos más caros del Reino Unido. Se trataba de transformar unos solares que albergaban un antiguo cuartel en un lujoso complejo de viviendas construidas con acero y cristal. Cuando el príncipe se enteró del proyecto, escribió al primer ministro de Qatar, propietario de la inmobiliaria, señaló el abogado de la parte querellante. En su carta le pedía que reflexionara sobre los planes y sugería un diseño propio y clásico.

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